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martes, 22 de octubre de 2013

Esfenodóntidos

Los esfenodóntidos son un grupo de reptiles que llevan deambulando por el planeta 230 millones de años. Son muy antiguos, pero siguen vivos, aunque no de muy buena forma, ya que solo quedan en un puñado de islas de Nueva Zelanda, su ciclo reproductivo empieza a los 50 años y sus huevos tardan un año en abrirse. No es raro que desaparecieran en casi todo el mundo, pero en su época eran muy prósperos, he aquí algunos ejemplos.
Sí, los esfenodóntidos son las tuataras (¿a que lo tendría que haber dicho antes?)

Brachyrhinodon

Brachyrhinodon es uno de los esfenodóntidos (tuataras) más antiguos. Hoy en día, las tuataras están restringidas a algunas islas cerca de nueva zelanda. Pero en el Triásico estaban muy extindadas. El Brachyrhinodon, y parientes suyos como el Planocephalosaurus, el Polysphenodon o el Clevosaurus ocupaban un lugar en el ecosistema similar a los lagartos modernos. Brachyrhinodon era muy similar a las modernas tuataras, pero su hocico era más corto, probablemente adaptado a comer vegetación baja. Los dientes tenían una forma cónica, y parecen adaptados a desgarrar las plantas, pero los huesos y músculos de la mandíbula estaban adaptados a sujetar presas, lo que hace que su dieta fuera muy extraña, quizás omnívora. Tenía la tipica cresta de espinas que caracteriza al grupo de las tuataras.

Clevosaurus

Este animal era un antepasado de la actual tuatara (hoy restringida a algunas islas de Nueva Zelanda), pero este animal vivió en Europa y Asia como sugieren los fósiles, aunque quizás tuviera una distribución mucho más amplia. Sus grandes ojos y sus extraños dientes en forma de hoja sugieren que era un insectívoro activo y especializado. Sus patas estaban acodadas y terminaban en cinco dedos con pequeñas y afiladas garras, que indican que podía trepar a los árboles, bien para protegerse o para perseguir a un insecto. Tenía la espalda cubierta de pequeñas espinas que lo protegían de los pequeños depredadores. 

Diphydontosaurus

Desde lejos, sería casi imposible distinguir al Diphydontosaurus de otras tuataras que existieron en su época, tales como Clevosaurus, con quien convivió. Pero se le puede distinguir por los dientes, que tenían una forma cónica y estaban muy separados. Sus espinas eran relativamente pequeñas, y se concentraban en el cuello. Estas espinas protegían al animal de los depredadores como el Liliensternus. Es probable que para escapar de esos depredadores, viviera en cuevas poco profundas.

Homoeosaurus

El Homoeosaurus era un pariente cercano de la moderna tuatara (un reptil bastante extraño que solo vive en algunas islas cerca de Nueva Zelanda). Este animal tenía espinas recorriendo su dorso que le servían de defensa ante otros reptiles, pero eran casi inútiles ante dinosaurios como el Compsognathus. Se cree que el Homoeosaurus llevaba una vida anfibia, pues se han encontrado restos suyos en el estómago de un pez llamado Aspidorhynchus.

Palaeopleurosaurus

Palaeopleurosaurus era uno de los géneros más raros del orden Sphenodontia. Se asemejaba bastante a un varano de río, por la forma de la cabeza, que era alargada y triangular y su cola larga. Las patas traseras eran más largas que las delanteras, lo que es una clara adaptación al medio acuático. También lo es su enorme cola, que suponía más de la mitad de la longitud total del cuerpo; y su cuerpo alargado y similar al de las anguilas.

Planocephalosaurus

El Planocephalosaurus tenía el aspecto de un lagarto. Su cráneo medía 2,5 cm de longitud y su hocico era redondeado, con dientes cónicos en la parte anterior y una hilera de pequeños dientes pequeños y afilados en la parte posterior. Los orificios nasales estaban en la parte posterior. Por sus grandes órbitas actuales, por lo que se deduce que cazaba en las penumbras y además podía nadar en aguas poco profundas. Su único pariente actual es el tuatara, que está en peligro de extinción y solo vive en algunas islas de nueva zelanda.

Pleurosaurus

El género Pleurosaurus desciende de Palaeopleurosaurus, y ambos son adaptaciones de los esfenodóntidos (tuataras) a una vida acuática. Las adaptaciones son un cráneo alargado; unas patas traseras más largas, que actuaban como impulsores; un cuerpo alargado y una cola larga que ayudaba en el movimiento. Su modo de vida se asemeja al del varano de río. Quizás se alimentara de peces, insectos y pequeñas presas terrestres.

Historias fósiles raras

Con lo historias fósiles raras no me refiero a un fósil que murió en una posición rara (pej.apareándose), si no a las historias del estudio de estos fósiles por parte de los paleontólogos (¿a que lía?). Vamos con la primera.

Ticinosuchus

El Ticinosuchus se dio a conocer en relación con ciertas pisadas encontradas en Europa a principios del siglo XIX, se trataba de unas huellas de 40 cm de longitud que consistían en una marca pequeña seguida de una marca grande. Lo cierto es que las marcas se parecían a una enorme mano humana y, por eso, aquel animal aún desconocido se denominó Cheirotherium, que sigifica bestia con manos. Se dedujo que aquel animal debía de tener las patas traseras mayores que las delanteras. Y puesto que las pisadas corrían en paralelo se dedujo que aquel animal caminaba a cuatro patas. Hoy en día se sabe que el Cheirotherium era en realidad un Ticinosuchus y que este último apoyaba todo el peso sobre los dedos.

Dravidosaurus

Los primeros restos, hallados en la India a finales del siglo pasado, parecían claramente de un estegosaurio, ya que tenían forma de placa. Lo extraño de eso, es que sería el único estegosaurio del Cretácico superior; pero esta idea se mantuvo bajo la suposición de que quedó aislado en la India a salvo de los depredadores que exterminaron a sus primos. Pero a mediados de los 90, esta idea del Dravidosaurus cambió drásticamente, ya que se descubrió que pertenecían a un plesiosaurio sin especificar si se trataba de un elasmosaurio o de un pliosaurio.

Attenborosaurus

El espécimen original de Attenborosaurus fue originalmente clasificado como una especie de Plesiosaurus; fue destruido por los bombardeos de la segunda guerra mundial. Afortunadamente, sobrevivió un trozo de piel del animal, pero para más inri, se perdió. Pero se llegó a estudiar el trozo de piel. Este mostraba que la piel del animal, y probablemente la de los plesiosaurios en general, se asemejaba a una membrana, bastante lisa y sin escamas, pero el fósil tenía pequeñas placas óseas en el lomo, un rasgo nunca antes visto en los reptiles marinos

Megalosaurus

Después de que se descubriera el Megalosaurus, y durante mucho tiempo, casi todos los terópodos europeos del Jurásico inferior o medio fueron clasificados dentro del Megalosaurus. Entre estos animales tenemos: Dryptosaurus, Proceratosaurus, Eustreptospondylus, Magnosaurus, Iliosuchus, Metriacanthosaurus, Carcharodontosaurus y Dilophosaurus; e incluso se le llegó a confundir con el prosaurópodo Plateosaurus.

Diplodocus

Al final del siglo XIX, un millonario norteamericano de origen escocés, Andrew Carnegie, estaba decidido a tener un dinosaurio enorme en su museo de Pittsburgh, Estados Unidos. Para complacerle, un equipo de buscadores de fósiles trabajaron en Sheep Creek, Wyoming, y encontraron dos esqueletos de Diplodocus.
Cuando Eduardo VII, rey de Inglaterra, vio una pintura de un Diplodocus en la residencia de Carnegie, preguntó si se podía hacer una réplica del animal para exhibirla en Gran Bretaña. La réplica se instaló en 1905 en el Museo de Historia Natural de Londres.

Brontosaurus

Othniel Marsh y Edward Cope describieron los huesos de un gigantesco dinosaurio al que llamaron Brontosaurus, durante la famosa Guerra de los Huesos, en la década de 1870. El animal medía 20 metros de largo desde el hocico a la cola, más que dos autobuses en fila. Probablemente comía media tonelada de vegetación cada día. Marsh había encontrados los huesos de otro dinosaurio enorme, al que llamó Apatosaurus, que significa reptil engañoso. Los expertos comprobaron más tarde que el Apatosaurus y el Brontosaurus eran en realidad el mismo dinosaurio, y decidieron llamarlo Apatosaurus. Así, aunque el Brontosaurus fuera muy famoso, este dinosaurio nunca existió.

Seismosaurus

Los primeros restos del Seismosaurus se hallaron en 1979 en Nuevo México. Los restos fueron hallados por casualidad por unos excursionistas, e incluían algunas vértebras y costillas y algunos fragmentos de la pelvis. Durante mucho tiempo, fue el dinosaurio más largo, grande y pesado de todos los tiempos, hasta que se halló el Argentinosaurus, aunque el Seismosaurus lo superaba en longitud.
En 2004, se sugirió que el Seismosaurus sería en realidad un Diplodocus, ya que sus restos se asemejaban mucho a los de este saurópodo, y se le resignó a ese género.

Sharovipteryx

Los primeros restos del Sharovipteryx se hallaron en la Formación Madygen a finales de la década de los 60. En 1971, su descubridor, Sharov, le puso el nombre de Podopteryx ("ala en los pies"), debido a las membranas de piel que tenía en los pies. Pero en 1981, Cowen se dio cuenta de que el nombre de Podopteryx ya existía, y era utilizado por una libélula, así que le cambió el nombre a Sharovipteryx ("ala de Sharov", en honor a su primer descubridor).

Icarosaurus

El Icarosaurus fue hallado por primera ven en North Bergen, Nueva Jersey en 1961 por tres adolescentes que estaban recogiendo fósiles. Uno de ellos, Alfred Siekfer, recogió el fósil de Icarosaurus y lo llevó al Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, donde fue preparado para el estudio y fue expuesto.
Pero en 1981 Siekfer reclamó el fósil, ya que según la ley de Estados Unidos era suyo. No hubo más estudios hasta el 2000, cuándo Siekfer lo subastó para conseguir dinero. Los científicos pensaron que el espécimen desaparecería para siempre en la colección privada de alguien, perdido para la ciencia. Se compró por 167.000 dólares, y fue comprado un hombre de negocios retirado de California, Dick Spight, que, por suerte, donó el fósil de vuelta al museo.

Segnosaurus

El Segnosaurus fue, durante mucho tiempo, el dinosaurio más extraño de la historia. Tenía el pico de un herbívoro como el Triceratops, la pelvis de un ornitisquio como el Stegosaurus, la larga cola de un Tyrannosaurus, las garras enormes de un Therizinosaurus y las plumas de dinosaurios como el Oviraptor, y estos hechos lo llevaron a clasificarlo, erróneamente, como "la prueba de que los ornitisquios dieron origen a las aves", y esto generó todavía más controversia, pues los ancestros de las aves eran pequeños dinosaurios como el Archaeopteryx. Con el tiempo, se descubrió un esqueleto completo, y se descubrió que la supuesta pelvis era de un hadrosaurio todavía sin clasificar. Este esqueleto demostró que de hecho, era una rama alternativa de los terópodos que se especializó en comer hojas.

Amphicoelias

En 1878; Edward Drinker Cope halló un hueso de 1 metro y 143 millones de años de antigüedad en Garden park, cerca de Colorado springs. Era una vértebra dorsal de un animal al que Edward llamó Amphicoelias fragillimus. Pero el resto hallado era un trozo de vértebra, a la que Edward extrapoló una longitud de 2,5 metros. Esta vértebra correspondería a un dinosaurios de unos 60 metros y más de 120 toneladas. El resto de Amphicoelias se trasladó al Museo de Nueva york junto a otros restos, pero el hueso de Amphicoelias se perdió, y sigue sin aparecer, aunque es posible que ya se halla erosionado y sea irrecuperable.

miércoles, 9 de octubre de 2013

La fauna extinta de Nueva Caledonia

Nueva Caledonia es una isla en el Pacífico bajo la actual soberanía de Francia, aunque tiene su propia bandera. Este lugar ha estado aislado mucho tiempo, y como consecuencia, la fauna que se desarrolló en la isla se volvió única. No había mamíferos, por lo que las aves y cocodrilos prosperaron.

Sylviornis

Sylviornis fue una gran ave no voladora emparentada con los gallos y megapodos, poseía patas largas y robustas terminando en un gran espolón, diminutas alas, un gran cuerpo y un cráneo inmenso con un gran pico, midió 1.7 metros de largo y peso hasta 30 kg.

Mekosuchus

Como otros de su grupo Mekosuchus fue un cocodrilo de mediano tamaño, poseía patas robustas adaptadas para un modo de vida terrestre sus fuertes garras y muñecas sugieren además un estilo de vía arborícola, Mekosuchus poseía un cráneo corto y robusto adaptado para romper duros caparazones de cangrejos, sus osteodermos debieron estar relativamente disminuidos debido a su estilo de vida arborícola y a la falta de enemigos.

Volia

A diferencia de otros mekosuchios, Volia no fue completamente terrestre en cambio presenta características anfibias típicas de la mayoría de los cocodrilos actuales. Algo que sí compartía era su clásico cráneo corto y robusto, en la mandíbula inferior sus dientes frontales salían hacia los lados dándole una apariencia temible, aunque esto no lo reflejaba en su tamaño que rara vez superaba los tres metros de largo.

jueves, 11 de julio de 2013

La historia de la vida parte 1 el Precámbrico

Hace 4.800 millones de años,una estrella enorme explotó cerca de nuestra ubicación (6.000 años luz, cerca, en distancias estelares) causando una gigantesca onda expansiva,que removió una nube de polvo cercana, nebulosa solar, causando un torbellino de gas en el centro de esta que empezó a calentarse y a recoger más material hasta que se produjo una fusión termonuclear, de forma que el núcleo de la estrella empezó a brillar, formando lo que se conoce como proto-Sol. Este se fue calentando hasta que llegó a emitir el 67% de la energía que emite hoy, por lo que ya se le considera una estrella de la secuencia principal. Pero a una poca distancia de la estrella (no mucha, 37.000.000-6.000.000.000 km) seguía sobrando mucho material, y se empezaron a formar protoplanetas.
Disco protoplanetario
Entre estos protoplanetas se encontraba la Tierra, que no era mucho más que una bola de roca fundida algo grande entre más de 120 protoplanetas, pero poco a poco, según los protoplanetas crecían (a partir de los 4.000 km se les llama planetesimales), su propia gravedad afectaba a los que se encontraban cerca, y comenzó un verdadero infierno cósmico; muchos planetesimales se chocaban unos contra otros, otros salían disparados al espacio interestelar y los hubo incluso que impactaron contra el Sol. De esta forma, se redujo el número de planetesimales a 11. Ahora ya se les puede llamar planetas, pero, un momento, ¿no hay 8 planetas hoy en día, que pasó con los otros 3?. Fácil, hace 4.420 millones de años, esos planetas se chocaron contra otros. Uno, de unos 4.000 km, impactó contra Mercurio (que entonces medía 8.000 km), volando, literalmente, todo el manto del planeta, y los restos del impacto acribillaron Venus, invirtiendo su rotación hasta casi parar al planeta.
Impacto en Mercurio
Uno de los planetas impactó contra la Tierra, pero eso los veremos más tarde. El tercer objeto, de unos 9.000 km de diámetro, impactó en Urano, alterando su eje de rotación hasta dejarlo completamente horizontal, es decir, que en vez de girar en los polos, lo hace en el ecuador. Uno de los restos del impacto destruyó la luna Miranda, pero su propia gravedad provocó que los pedazos se volvieran a unir, aunque de una forma muy extraña.
Miranda
Dejando de un lado el asunto de los impactos, la Tierra se había convertido en una bola de roca semifundida, con lagos de lava enormes y cubierta con una atmósfera muy densa, que no dejaba ver la superficie, y estaba formada por gases y compuestos letales para cualquier forma de vida. Los volcanes no dejaban de erupcionar por toda la superficie, rellenando los lagos y mares de lava, aunque en general, la temperatura del planeta estaba descendiendo. Los meteoros no dejaban de impactar contra el planeta, lo que seguramente producía un espectáculo de luces similar a ver una tormenta desde el espacio. Quizás la vida simple pudo originarse en este ambiente, pero seguramente no duró mucho.
Visión de la Tierra en aquella época
Pero, como dije antes, un planeta se estrelló contra la Tierra. El objeto fue apodado Theia (también llamado Feia u Orfeo), que tenía el tamaño de Marte. Se cree que el impacto fue en un ángulo muy reducido, de unos 6 o 7 grados, de forma que la parte de la tierra donde chocó el planeta se vaporizó, pero Theia se rompió en grandes pedazos de unos 1.000 km que volvieron a impactar de pleno contra el planeta tierra. Todo el proceso debió de durar unos 2 días. Los restos de Theia y de la Tierra que fueron expulsados al espacio por el impacto formaron un anillo de roca fundida alrededor de la Tierra.
Simulación del impacto entre la Tierra y Theia
Cuando el anillo se enfrió, se formaron rocas que impactaban constantemente entre sí, hasta que se formó una bola de roca, la Luna. Al principio, la Luna se encontraba a 22.000 km, al borde del radio Roche (un anillo imaginario en el que, si un objeto se acerca demasiado, es destruido por la gravedad del objeto al que se acercó), por lo que la Luna casi fue destruida al formarse. Se cree que todo el proceso de formación de la Luna tomó 10 años, lo que es muy poco en la historia de la vida. Tras este evento, el planeta Tierra continuó enfriándose.
La Tierra y la Luna recién formadas
Hace 4.100 millones de años, la Tierra, por fin, se enfrió bastante para que el vapor de la atmósfera se condensara en pequeñas gotas de agua, pero debido al calor que aún quedaba en la superficie y a los constantes impactos de meteoritos, el agua no alcanzaba la superficie. Pero en esta época los meteoritos dieron una tregua, y la temperatura superficial finalmente permitió que el agua alcanzara el suelo, aunque se evaporara al instante. Pero en la atmósfera, la enorme cantidad de vapor de agua en la atmósfera se condensó muy rápidamente, lo que causó que lloviera durante un millón de años, lo que sería el equivalente prehistórico del diluvio universal.
Los primeros océanos
En algunas charcas se formaron las primeras bacterias, muy simples todavía. Tenían ARN, una sustancia similar al ADN, pero más simple. Estas bacterias surgieron de la llamada sopa primigenia, compuesta por carbono, metano, CO2 y oxígeno. Seguramente, algún elemento, por ejemplo un rayo, pudo desencadenar una reacción química que dio origen a las bacterias. Se cree que en un fallo en el proceso se formaron los virus. Probablemente las bacterias desarrollaron el ADN como medio de protección ante los virus, aunque algunas bacterias, que han logrado sobrevivir hasta hoy, retienen el ARN. Tras esto, la cosa no cambió mucho en 300 millones de años.
Bacterias similares a las primeras en aparecer sobre el planeta
Hace 3.800 millones de años, empieza el eón Arcaico, en el que las bacterias se diversificaron. A principios de este eón, se formaron los primeros continentes y empezó el ciclo de téctonica de placas. Pero el eón Arcaico comenzó en una catástrofe. Se produjo una resonancia orbital entre Júpiter y Saturno que alteró todo el sistema Solar. Cambió las posiciones de Urano y Neptuno, y el efecto rebote de la gravedad de Júpiter alejó a Saturno, Urano y Neptuno a los bordes del sistema solar, a la posición actual. Pero esto afectó también al cinturón de asteroides, ya que empujó gran cantidad de asteroides al sistema solar interior. Esto recibe el nombre de Bombardeo Intenso Tardío. Esto afectó seriamente a la vida, en lo que se podría definir como la primera extinción en masa. Pero las bacterias sobrevivieron, e incluso se diversificaron después del suceso.
Bombareo intenso tardío
En los bordes de los continentes, en las zonas menos profundas, los sedimentos de los meteoritos y los fertilizantes de la superficie permitieron que las bacterias evolucionaran muy rápido. Algunas bacterias desarrollaron la fotosíntesis, entre ellas la cianobacterias, que formaron las primeras uniones de células, los estromatolitos, hace 3.500 millones de años, pero tras esto, no pasó nada en 1.000 millones de años, casi un cuarto de toda la historia de la vida.
Estromatolitos
Hace 2.400 millones de años, ha transcurrido la mitad de la historia de la vida, y nos encontramos en un nuevo eón, el Proterozoico, un eón de cambios en general para el planeta y la vida en él.
De hecho, empezó con un acontecimiento terrible (al menos para las bacterias) que cambió el aspecto de todo el planeta. Gracias a las bacterias fotosintéticas y los estromatolitos, el oxígeno llenó el océano, pero por aquel entonces, el océano era verde, debido a la enorme cantidad de hierro disuelto en el agua. Cuándo el oxígeno alcanzó el nivel actual en los océanos, entró en contacto con el hierro, oxidándolo y hundiéndolo hacia el fondo marino, de forma que el hierro disuelto en el agua desapareció, y el océano se volvió azul, gracias a que el cambio químico del océano permitió que reflejara la luz azulada que vemos hoy. Pero cómo el oxígeno ya había ocupado el océano, empezó a escaparse a la atmósfera, empezando a alterar el clima. Además, el oxígeno disuelto en el agua y en el aire favoreció a las bacterias que consumían oxígeno, y casi hizo desaparecer a las bacterias que se alimentan de otros gases (que siguen vivas hoy). Pero aún hay más, el aumento del oxígeno marino propició el origen de las células eucariotas, las que tenemos nosotros.
El océano Arcaico era de color verde
La aparición del oxígeno en la atmósfera generó una reacción química devastadora, ya que se mezcló con los gases de efecto invernadero, haciendo que desaparecieran casi por completo. Sin estos gases, la temperatura del planeta se enfrió dramáticamente, hasta formar casquetes polares en el Polo Norte y Sur. Este hielo reflejaba la luz solar, causando que el planeta se enfriara más, y con más frió más hielo, y así sucesivamente hasta que todo el planeta quedó cubierto de hielo. Se cree que la Tierra permaneció como una bola de nieve cósmica durante 10 millones de años, hasta que la combinación de gases se estabilizó y permitió que se abrieran brechas en el ecuador, y como no quiero explicarlo más, diré que lo que es sucedió es el proceso de enfriamiento y hielo pero al revés. Pero después de esto, las cosas se volvieron a calmar durante 1.000 millones de años.
Tierra bola de nieve (1)
Hace 1.000 millones de años. Nos encontramos a inicios de un subperiodo conocido como Neoproterozoico. Las masas de Tierra se han juntado para formar un enorme supercontinente en el Ecuador. El supercontinente recibe el nombre de Rodinia (nuestra tierra natal, en Ruso). En sus bordes, las células eucariotas han dado un salto espectacular. Para protegerse de los virus, han desarrollado los primeros sexos (macho y hembra) de la historia. Esto permite una evolución más rápida, de forma que los virus no pueden atacarlas. Esto ocasionó las explosión biológica de esas células.
Rodinia
Gracias a ese salto evolutivo, las células eucariotas se especializaron más y más, hasta que desarrollaron el colágeno, una sustancia que mantiene unidas a las células. De esta forma, y trabajando en conjunto, las células crearon los primeros seres pluricelulares. Se ha hallado un fósil, datado de hace 1.000 millones de años que muestra a un "animal" de unos 2 cm de diámetro, con una forma que recuerda a la de una medusa. El animal recibe el nombre de Cyclomedusa. Quizás este amimal fue el ancestro de todos los animales modernos. Otro fósil, datado de hace 830 millones de años, muestra que ya en aquella época había esponjas, pero apenas se han encontrado otros fósiles de esta "fauna" tan primitiva.
Fósil de Cyclomedusa
Hace 750 millones de años, el desplazamiento de las placas del planeta empujó a Rodinia al Polo Sur, bloqueando las corrientes marinas. El bloqueo y el clima extremo del interior causaron que el Polo Sur se congelara de nuevo, repitiéndose el círculo vicioso de la primera glaciación global. Finalmente, el planeta se congeló de nuevo. Pero con una atmósfera estable, la glaciación parecía que no iba a detenerse. El planeta se mantuvo totalmente congelado durante 16 millones de años. Pero esta vez, la solución al problema glacial se encontraba en la propia causa de esta, Rodinia.
Tierra bola de nieve (2)
Hace 735 millones de años, Rodinia comenzó a fragmentarse, y los volcanes emitieron una cantidad enorme de CO2 y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera, que aumentó hasta una cantidad enorme, llegando alcanzar una cantidad del 25%. Este gas calentó el planeta hasta derretir todo el planeta en apenas 1 millón de años. Pero esa enorme cantidad de gas elevó la temperatura del planeta hasta los 50 grados. Este rebote supuso un verdadero shock para todas las formas de vida superficial, empujando a toda la vida al fondo marino.
Formación y declive de la Tierra bola de nieve
Al final del episodio de glaciación global, los seres vivos quedaron restringidos al fondo marino, y los estromatolitos desaparecieron casi por completo. Por suerte, gracias a los hallazgos de Australia, tenemos una idea de como era ese mundo. Hace 570 millones de años, la vida consistía basicamente en animales pequeños de cuerpo blando. Muchos tenían formas alargadas, otros tenían una forma redonda y otros parecían plumas. Estos animales tenían una forma muy extraña, y muchos no tienen relación con ningún animal actual, aunque se han identificado los ancestros de las esponjas, de las medusas, de los gusanos, de los artrópodos y de los equinodermos.
Fauna de Ediacara
Poco a poco, estos animales volvieron a subir a la superficie, y desarrollaron modos de vida distintos. Muchos se alimentaban de algas y plancton, pero otros se volvieron cazadores, y tanto presas como depredadores comenzaron a desarrollar armas para atacar o defenderse. Esto causó un aumento de la diversidad que llevaría a la explosión cámbrica, un suceso en que la vida evolucionó rápidamente hacia formas más modernas, lo que causó el inicio del Paleozoico, con nuevas formas de vida.
Fauna del Cámbrico

sábado, 2 de marzo de 2013

Clima y geografía del Pleistoceno


Durante las glaciaciones, Norteamérica era muy diferente a la de hoy. La parte norte del continente estaba cubierta por una capa de hielo llamada capa Laurentina, pero tenía un pasadizo de tierra en el Norte que permitía llegar a las zonas del Sur. También había un puente de tierra que unía el continente a Asia. Más hacia el Sur, en el borde del hielo, había un gran lago, llamado lago Agassiz en honor al hombre que postuló su existencia, Louis Agassiz. Este lago tenía más agua que todos los grandes lagos juntos y actuaba como un pequeño mar, de forma que alrededor había una mezcla de sabana fría y bosque mediterráneo. En el desierto del Oeste, que era más grande que ahora, había dos grandes lagos que fueron desaparecieron. El primero (el del Norte) desapareció completamente, mientras que el del Sur se convirtió en el actual Gran Lago Salado. Gran parte del continente, incluidas las grandes llanuras y México, eran una extensa sabana con muy pocos árboles. Florida, en cambio, era una zona pantanosa como hoy, pero debido al descenso del nivel del mar, este pantano era de agua salada en el que había muchos manglares y Florida estaba unida a Cuba por este pantano.

En la parte Sur del continente, el hielo Antártico había llegado a congelar parte de esa zona, mientras que el descenso del nivel del mar hizo los Andes más áridos, de forma que compensaron el frío y tenían una cantidad de nieve similar a la de hoy. El río Amazonas era menos caudaloso por la mayor aridez, lo que hizo que la selva amazónica se redujera y gran parte fue sustituida por amplias sabanas donde había gran cantidad de extraños animales únicos como el Toxodon o el Macrauchenia.



Asia era muy similar a la de hoy, pero el hielo ocupaba una mayor extensión en Siberia y la India era más árida debido al descenso del nivel del mar. Este descenso también causó que las islas del Suresta (Sumatra, Borneo, Java...) estaban unidas por una masa de tierra cubierta de una espesa jungla.

Gran parte de Europa, la zona Norte, estaba cubierta de una espesa capa de hielo que llegaba hasta Londres y Berlín. El resto del continente era similar a una mezcla entre la taiga y una pradera, lo que daba alimento a muchos animales. España, por su parte era una zona semiárida. El descenso del nivel del mar había causado que el Mediterráneo se separara del Mar Negro, y este se convirtió en un gran lago de agua dulce sustentado por el río Danubio.

El nivel del mar había unido Australia a Tasmania y Nueva guinea. Australia, aunque parezca raro, era más húmeda que ahora, por razones principalmente humanas. Gran parte del continente estaba cubierto de una especie de sabana con árboles hoy extintos similares al eucalipto. También había un gran lago, el lago Eyre, hoy medio seco. Pero cuándo los humanos llegaron a Australia (hace 46.000 años) abusaron del fuego y convirtieron Australia en el desierto polvoriento que es hoy.

África se parecía mucho a la de ahora, pero había dos diferencias principales. Una es que el actual Lago Chad era enorme, de un tamaño similar al mar Negro, y generaba un ambiente más húmedo en la zona subsahariana. Este lago causó que parte del Sahara actual se convirtiera en una zona húmeda y pantanosa, pero esto despareció por un cambio en la órbita terrestre hace 5.500 años, secó gran parte del lago e hizo desparecer la jungla, forzando a los humanos a juntarse en la única zona verde que quedaba el río Nilo. Estos asentamientos dieron lugar a la civilización egipicia. ¿No es increíble que un simple cambio en la órbita terrestre diera lugar a uno de los imperios más importantes de la historia?


domingo, 10 de febrero de 2013

Los mayores pterosaurios

En esta entrada vamos a ver cuáles eran los mayores pterosaurios de cada grupo:

El mayor eudimorfodóntido: La familia de los eudimorfododóntidos (Eudimorphodontidae) son la familia más antigua de pterosaurios y prácticamente sólo vivieron en Europa. El mayor eudimorfofóntido fue Austriadactylus cristatus, con una envergadura de 120 cm.
El mayor dimorfodóntido: La familia de los dimorfodóntidos (Dimorphodontidae) es una familia bastante antigua de pterosaurios que se caracterizaba por tener una cabeza grande con dientes afilados y una cola corte que terminaba en una especie de rombo que servía para mantener el equilibrio. El mayor dimorfodóntido fue Dimorphodon macronyx, con una envergadura de 145 cm.
El mayor anurognátido: La familia de los anurognátidos (Anurognathidae) contenía a los pterosaurios más pequeños. Se caracterizaban por tener una cabeza muy pequeña con dientes afilados, que indica que se alimentaba de insectos. Solían tener una cola corta y alas estrechas. El mayor anurogntátido fue Batrachognathus volans, con una envergadura de 75 cm.
El mayor ranforrínquido: La familia de los ranforrínquidos (Ramphorhynchidae) se caracterizaba por tener una cabeza grande con muchos dientes afilados que les permitían pescar. Tenían unas alas bastante largas similares a las de las gaviotas. Tenían una cola bastante larga terminada en una especie de rombo que utilizaban como timón. El mayor ranforrínquido fue Ramphorhynchus longiceps, con una envergadura de 175 cm.
El mayor dsungariptérido: La familia de los dsungariptéridos (Dsungaripteridae) fue una de las primeras familias de pterodactiloideos o pterosaurios de cola corta. Se caracterizaban por tener una cresta que en el caso de los machos en celo tenía vivos colores para atraer a las hembras. Tenían unas alas largas y se alimentaban de peces. El mayor dsungariptérido fue Dsungaripterus weii, con una envergadura de 3,2 m.
El mayor tapejárido: La familia de los tapejáridos (Tapejaridae) se caracterizaba por vivir en todo el mundo y por tener una gran cresta que iba desde el pico hasta los ojos. Tenían unas alas anchas y se alimentaban de peces con su pico sin dientes. El mayor tapejárido fue Tupandactylus imperator, con una envergadura de 4 metros.
El mayor pteranodóntido: La familia de los pteranodóntidos (Pteranodontidae se caracterizaba por tener una gran cresta tubular que apuntaba hacia atrás y tenía vivos colores. Estos animales tenían un largo pico sin dientes y una bolsa en el cuello que eran útiles a la hora de pescar. Eran animales bastante grandes con unas alas muy largas que les permitían planear grandes distancias. El mayor pteranodóntido fue Pteranodon ingens, con una envergadura de 7,5 metros.
El mayor ornitoqueírido: La familia de los ornitoqueíridos (Ornithocheiridae) se caracterizaba por tener un largo pico repleto de dientes muy largos y afilados que, cuando cerraban las mandíbulas, actuaban como unas tijeras que atrapaban a los peces. Tenían unas alas largas que les permitían planear. El mayor ornitoqueírido fue Ornithocheirus mesembrinus, con una envergadura de 6,8 metros.
El mayor azdárquido: La familia de los azdárquidos (Azdarchidae) se caracteriza por tener un cráneo enorme y un pico bastante largo y sin dientes, además, tenían una cresta sobre los ojos. Tenían un cuello muy largo similar al de los cisnes. Tenían unas alas muy largas y algunos azdárquidos tenían un tamaño que rozaba el límite de vuelo, que es entorno a los 230 kg. El mayor azdárquido fue Quetzalcoatlus norhthropi, con una envergadura de 13,2 metros.
Hasta aquí llego la entrada si quieren que haga entradas similares pero con otros animales haced un comentario e intentaré hacerla.