martes, 22 de octubre de 2013

Historias fósiles raras

Con lo historias fósiles raras no me refiero a un fósil que murió en una posición rara (pej.apareándose), si no a las historias del estudio de estos fósiles por parte de los paleontólogos (¿a que lía?). Vamos con la primera.

Ticinosuchus

El Ticinosuchus se dio a conocer en relación con ciertas pisadas encontradas en Europa a principios del siglo XIX, se trataba de unas huellas de 40 cm de longitud que consistían en una marca pequeña seguida de una marca grande. Lo cierto es que las marcas se parecían a una enorme mano humana y, por eso, aquel animal aún desconocido se denominó Cheirotherium, que sigifica bestia con manos. Se dedujo que aquel animal debía de tener las patas traseras mayores que las delanteras. Y puesto que las pisadas corrían en paralelo se dedujo que aquel animal caminaba a cuatro patas. Hoy en día se sabe que el Cheirotherium era en realidad un Ticinosuchus y que este último apoyaba todo el peso sobre los dedos.

Dravidosaurus

Los primeros restos, hallados en la India a finales del siglo pasado, parecían claramente de un estegosaurio, ya que tenían forma de placa. Lo extraño de eso, es que sería el único estegosaurio del Cretácico superior; pero esta idea se mantuvo bajo la suposición de que quedó aislado en la India a salvo de los depredadores que exterminaron a sus primos. Pero a mediados de los 90, esta idea del Dravidosaurus cambió drásticamente, ya que se descubrió que pertenecían a un plesiosaurio sin especificar si se trataba de un elasmosaurio o de un pliosaurio.

Attenborosaurus

El espécimen original de Attenborosaurus fue originalmente clasificado como una especie de Plesiosaurus; fue destruido por los bombardeos de la segunda guerra mundial. Afortunadamente, sobrevivió un trozo de piel del animal, pero para más inri, se perdió. Pero se llegó a estudiar el trozo de piel. Este mostraba que la piel del animal, y probablemente la de los plesiosaurios en general, se asemejaba a una membrana, bastante lisa y sin escamas, pero el fósil tenía pequeñas placas óseas en el lomo, un rasgo nunca antes visto en los reptiles marinos

Megalosaurus

Después de que se descubriera el Megalosaurus, y durante mucho tiempo, casi todos los terópodos europeos del Jurásico inferior o medio fueron clasificados dentro del Megalosaurus. Entre estos animales tenemos: Dryptosaurus, Proceratosaurus, Eustreptospondylus, Magnosaurus, Iliosuchus, Metriacanthosaurus, Carcharodontosaurus y Dilophosaurus; e incluso se le llegó a confundir con el prosaurópodo Plateosaurus.

Diplodocus

Al final del siglo XIX, un millonario norteamericano de origen escocés, Andrew Carnegie, estaba decidido a tener un dinosaurio enorme en su museo de Pittsburgh, Estados Unidos. Para complacerle, un equipo de buscadores de fósiles trabajaron en Sheep Creek, Wyoming, y encontraron dos esqueletos de Diplodocus.
Cuando Eduardo VII, rey de Inglaterra, vio una pintura de un Diplodocus en la residencia de Carnegie, preguntó si se podía hacer una réplica del animal para exhibirla en Gran Bretaña. La réplica se instaló en 1905 en el Museo de Historia Natural de Londres.

Brontosaurus

Othniel Marsh y Edward Cope describieron los huesos de un gigantesco dinosaurio al que llamaron Brontosaurus, durante la famosa Guerra de los Huesos, en la década de 1870. El animal medía 20 metros de largo desde el hocico a la cola, más que dos autobuses en fila. Probablemente comía media tonelada de vegetación cada día. Marsh había encontrados los huesos de otro dinosaurio enorme, al que llamó Apatosaurus, que significa reptil engañoso. Los expertos comprobaron más tarde que el Apatosaurus y el Brontosaurus eran en realidad el mismo dinosaurio, y decidieron llamarlo Apatosaurus. Así, aunque el Brontosaurus fuera muy famoso, este dinosaurio nunca existió.

Seismosaurus

Los primeros restos del Seismosaurus se hallaron en 1979 en Nuevo México. Los restos fueron hallados por casualidad por unos excursionistas, e incluían algunas vértebras y costillas y algunos fragmentos de la pelvis. Durante mucho tiempo, fue el dinosaurio más largo, grande y pesado de todos los tiempos, hasta que se halló el Argentinosaurus, aunque el Seismosaurus lo superaba en longitud.
En 2004, se sugirió que el Seismosaurus sería en realidad un Diplodocus, ya que sus restos se asemejaban mucho a los de este saurópodo, y se le resignó a ese género.

Sharovipteryx

Los primeros restos del Sharovipteryx se hallaron en la Formación Madygen a finales de la década de los 60. En 1971, su descubridor, Sharov, le puso el nombre de Podopteryx ("ala en los pies"), debido a las membranas de piel que tenía en los pies. Pero en 1981, Cowen se dio cuenta de que el nombre de Podopteryx ya existía, y era utilizado por una libélula, así que le cambió el nombre a Sharovipteryx ("ala de Sharov", en honor a su primer descubridor).

Icarosaurus

El Icarosaurus fue hallado por primera ven en North Bergen, Nueva Jersey en 1961 por tres adolescentes que estaban recogiendo fósiles. Uno de ellos, Alfred Siekfer, recogió el fósil de Icarosaurus y lo llevó al Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, donde fue preparado para el estudio y fue expuesto.
Pero en 1981 Siekfer reclamó el fósil, ya que según la ley de Estados Unidos era suyo. No hubo más estudios hasta el 2000, cuándo Siekfer lo subastó para conseguir dinero. Los científicos pensaron que el espécimen desaparecería para siempre en la colección privada de alguien, perdido para la ciencia. Se compró por 167.000 dólares, y fue comprado un hombre de negocios retirado de California, Dick Spight, que, por suerte, donó el fósil de vuelta al museo.

Segnosaurus

El Segnosaurus fue, durante mucho tiempo, el dinosaurio más extraño de la historia. Tenía el pico de un herbívoro como el Triceratops, la pelvis de un ornitisquio como el Stegosaurus, la larga cola de un Tyrannosaurus, las garras enormes de un Therizinosaurus y las plumas de dinosaurios como el Oviraptor, y estos hechos lo llevaron a clasificarlo, erróneamente, como "la prueba de que los ornitisquios dieron origen a las aves", y esto generó todavía más controversia, pues los ancestros de las aves eran pequeños dinosaurios como el Archaeopteryx. Con el tiempo, se descubrió un esqueleto completo, y se descubrió que la supuesta pelvis era de un hadrosaurio todavía sin clasificar. Este esqueleto demostró que de hecho, era una rama alternativa de los terópodos que se especializó en comer hojas.

Amphicoelias

En 1878; Edward Drinker Cope halló un hueso de 1 metro y 143 millones de años de antigüedad en Garden park, cerca de Colorado springs. Era una vértebra dorsal de un animal al que Edward llamó Amphicoelias fragillimus. Pero el resto hallado era un trozo de vértebra, a la que Edward extrapoló una longitud de 2,5 metros. Esta vértebra correspondería a un dinosaurios de unos 60 metros y más de 120 toneladas. El resto de Amphicoelias se trasladó al Museo de Nueva york junto a otros restos, pero el hueso de Amphicoelias se perdió, y sigue sin aparecer, aunque es posible que ya se halla erosionado y sea irrecuperable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario